El suicidio o la tentativa de suicidio son conductas no perseguidas penalmente, al contrario de lo que ocurre con la intervención de terceras personas que, de algún modo, van encaminadas a empujar a una persona al suicidio o a prestarle la ayuda necesaria para llevarlo a cabo.
La tipificación de la inducción al suicidio responde al objetivo de evitar que una persona se quite la vida y castigar a quien, con su actuación, mueve al suicida a tomar la decisión, como vamos a ver.
