La prescripción de un delito supone la extinción de la responsabilidad criminal, conforme al artículo 130.1.6.º del Código Penal. Por tanto, una vez prescrito el delito, no se puede proceder penalmente contra su presunto autor, quedando los hechos definitivamente impunes.
Hay algunos casos excepcionales de delitos que no prescriben nunca, pero la gran mayoría sí tienen un determinado plazo de prescripción. En concreto, los delitos contra la libertad sexual sí prescriben en todos los casos, en los plazos que vamos a ver en este artículo.
